miércoles, 3 de noviembre de 2010

Rotundidad

Noviembre 3 de 2010.




Emisión del noticiero de las siete de la mañana en RCN.



Informa una periodista acerca de la votación por la legalización de la marihuana en California y dice: Ganó el NO rotundamente. Y luego dicen: tan sólo el 43% de los votantes se decidió por el sí.



¿Un resultado de 57 contra 43 es rotundo? ¿Vale la pena añadirle a ese 43% de los votantes la expresión “tan solo”?



Creo que valdría la pena manejar este tipo de información con un mayor grado de análisis y de ecuanimidad. Un resultado contundente hubiese sido un 90 – 10 o incluso un 80 – 20. Pero que los resultados hayan sido tal como fueron debería ser la base para la creación de nuevos puntos de vista, por lo menos en cuanto a lo periodístico.



Si alguien cree que estoy equivocado, por favor hacérmelo saber.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Regresando a la superficialidad

Realmente es impresionante lo sucedido con los mineros en Chile. Todo en su historia encaja perfectamente con una historia de ficción, si no de ciencia ficción. El haber sobrevivido todos juntos, el hecho de que los hayan encontrado a más de 600 metros de profundidad y que se haya creado la forma de regresarlos a la superficie. Todo es conmovedor.

Sin embargo, la primera vez que comenté mi impresión acerca de este hecho a un amigo, le pregunté si es que acaso yo era un ser despreciable e inhumano. Ni siquiera me respondió con rotundidad que no. Pero bueno, aun así lo voy a compartir.

En el momento que escribo esto aún no han sido rescatados todos y cada uno de los mineros y me atrevo a decir que estoy cansado de la historia. Me pregunto por qué se tiene que hacer del drama de 33 familias un espectáculo mediático de tal magnitud, pero sobre todo, me resulta incomprensible la forma en que está siendo narrado y contado.

Lo que debería ser una historia de dolor humano, se convierte en un foco de entretenimiento y diversión. ¿Cuántos van?, ¿ese es el de la amante?, ¿y ese otro abrazó al presidente?, son solo algunas de las preguntas que se cruza la gente en la calle. Como si se tratara más de una telenovela o incluso de un evento deportivo. ¿Es acaso necesario esa exaltación de muestras nacionalistas chilenas?, ¿y el aprovechamiento político es también necesario?

Dicen que hay casi 5 periodistas por cada familiar de los atrapados de la mina de San José.

Y por supuesto que es una historia de interés general, eso no está en duda. Lo inverosímil de los acontecimientos y el desarrollo de los mismos así lo demuestran. Pienso en ello cuando me alejo de los medios, de la televisión particularmente. Pienso en la forma en que sobrevivieron y lo que debió ser la convivencia en esos días de encierro y oscuridad. Pienso en el reencuentro cuando la muerte era prácticamente un hecho. Claro que pienso en ello porque resulta imposible no hacerlo.

También pienso en la cantidad de accidentes de ese tipo que debe haber ocurrido en Chile en tantos años de historia minera. Y en otros países de Latinoamérica. Y del mundo. Pienso en la tragedia de Amagá y pienso en lo ignorante que me siento de no saber casi nada de ese tipo de dramas en el mundo. Pero no se por qué, me imagino que deben ocurrir muchos de ellos.

Pienso en la alegría de las familias de los rescatados en Chile y me imagino lo inimaginable. Emoción desbordada. Me alegro también, como todos, claro está.

Cuando regreso a los medios, regreso también a la sobredimensión, a los excesos y a lo que es peor, a los mecanismos que intentan decirle a la gente cómo interpretar el drama y la tragedia humana. También la alegría y el éxito.

Jaime Enrique Castro

martes, 31 de agosto de 2010

El escudo nacional

Por: Camilo Segura

Por favor, ver el video:

http://www.caracoltv.com/noticias/politica/video-184963-congreso-se-gasta-millonaria-suma-de-dinero-comprar-escudos-de-oro

Los noticieros de televisión ofrecen pocos espacios para notas como ésta. Las denuncias, en los últimos tiempos, parecen una responsabilidad de lo que se denomina “periodismo ciudadano”, olvidando la labor periodística como una mediación necesaria entre ciertas instancias de la vida pública y el ciudadano de a pie.


Por esa razón, vale la pena resaltar denuncias de actos de corrupción en altas esferas del poder, que diariamente son objeto de noticia e intervienen en la vida diaria de los ciudadanos, como el Congreso.

En entrevista con El ojo en el medio, Marcela Ulloa, la periodista responsable de esta nota, habló de su labor investigativa y de las versiones que fundamentaron su denuncia. Pero lo más importante, hizo un diagnóstico de lo que ocurre en las salas de redacción frente a este tipo de temas.

“Nosotros, los periodistas que trabajamos de lunes a viernes, trabajamos al día. Cubrimos cierta agenda, por eso estos temas tenemos que hacerlos fuera del afán de la producción diaria”. Afirmación que, por un lado, denota el esfuerzo que requiere, para un periodista, desarrollar su propia agenda, sus propias investigaciones, en paralelo a las labores que no solo le son impuestas y sugeridas por el medio, sino también por el propio desarrollo de las coyunturas nacionales.

Pero, por otra parte , esta afirmación también genera cuestionamientos sobre las posibilidades que tendrían los medios para desarrollar trabajos de esta clase. Tal vez, si los medios dispusieran de más recursos económicos y humanos para investigar y develar casos como este, podríamos disfrutar de estos productos con más recurrencia.

Felicitamos a la periodista por su labor y hacemos un llamado a los medios a generar más contenidos de este tipo, que , sin duda, son de gran provecho para las audiencias.

domingo, 11 de julio de 2010

El pulpo noticia

Por: Camilo Segura

Es mucha la informaciòn que se produce a partir del desarrollo del Mundial de fùtbol. No son sòlo los partidos de la competición los que generan hechos noticiosos, también el día a día de las selecciones, las particularidades de Sudàfrica, o el frenesí de consumo de los turistas. Todos son hechos fàcticos, o por lo menos materia de un discurso periodìstico.

Lo que no es fáctico, y resulta irrisorio,  es que exista alguna manera posible de prever el futuro. Es aún más hilarante que un molusco pueda predecir los hechos. ¿Estarìan en las noticias del mundo entero las predicciones del pulpo Paul si no fuese posible tener un registro filmico de ellas?¿O, estarìan si no fuese espectacular ver a un pulpo incidir en la dinàmica "mundialista"?

Es claro que no. La misma elección, entre dos cajas con distintas banderas, la podrìa hacer cualquier animal alrededor del mundo, o incluso, cualquier ser humano. Y, por lógica, tener muchas opciones de no fallar, las posibilidades siempre serán de un 50-50.

El pulpo fue noticia por lo insòlito de su imagen. Ver a un pulpo predecir, con éxito, el resultado de un partido es una imagen que cautiva, más si está reforzada por un discurso que le da credibilidad a esos vaticinios.

¿No habrìa bastado con mostrar al pulpo como una imagen insólita? No, pues lo importante pasó a ser comprobar la veracidad de las predicciones. Conforme avanzaron los partidos del Mundial, Paul hacía de "vidente" frente a las cámaras, y sus imágenes recorrían el mundo en cuestión de minutos. "Paul dice que ganará España", "Paul anticipa la derrota alemana", eran los titulares del mundo entero.

No se equivoca Ignacio Ramonet cuando afirma que la espectacularidad de la imagen garantiza la existencia y el precio de la noticia. La producción de un noticiero exige ganancias, y ellas, en nuestros tiempos, son la razón de ser de cualquier oficio. Pero si pecamos por idealismo, es una lástima que, al final, para las salas de redacción, eso sea lo único que importe.

Predicción del pulpo Paul en la televisión argentina

Entrevista de Caracol  televisión sobre el pulpo

miércoles, 2 de junio de 2010

Los resultados del periodismo

Por Camilo Segura

Fueron varias las consecuencias de las votaciones del pasado domingo. Los resultados de la primera vuelta no solo sorprendieron en materia electoral, también evidenciaron que los discursos, la información y las encuestas de los grandes medios colombianos están fallando.


Desde hace varias semanas los medios oligopólicos colombianos nos venían diciendo que Mockus estaba cerca de ganar las elecciones en primera vuelta; luego, que había un empate técnico entre el candidato verde y Santos; y por último, que la diferencia a favor del oficialismo, no era mayor a un dígito. Lo que nunca nos dijeron fue la levedad de la información en la que sustentaban dichas afirmaciones.

Las encuestas son herramientas de doble filo en materia electoral. Basados en ellas, los candidatos replantean sus campañas y atacan los nichos poblacionales donde sus resultados son malos, o fortalecen su campaña donde son buenos. Por otro lado, los ciudadanos -más en Colombia donde la pertenencia o disciplina de partido es casi nula- se basan en ellas para elegir por quién votar. En últimas, las encuestas determinan los resultados de las elecciones.

Pero, ¿qué tan confiable puede resultar una medición que se hace con los testimonios de 1.200 personas (número de entrevistados promedio)? Poco, pues con casi 30 millones de colombianos habilitados para votar, el muestreo resulta insuficiente. Sin embargo, esta información fue inapelable para los medios. Cada uno trataba de hacer ver la encuesta que contrató como la más acertada y completa, evidentemente, por razones de mercadeo. Lo preocupante es que, durante el frenesí electoral, ningún medio o periodista se atrevió a condenar una encuesta que refleja la opinión del 0,0004% de los posibles votantes. Parece que resulta suficiente advertir estos daticos mediante la ficha técnica en pantalla, en un tamaño ilegible, por menos de 5 segundos.

Esto no es un asunto menor. La dinámica multidireccional de las encuestas es, probablemente, la principal protagonista de las semanas previas a las elecciones. Y, en este caso, incidieron o no, dejando a su paso muchas dudas. ¿Qué habría pasado si el error, de casi un 15% en la intención de voto por el partido verde, hubiera ocurrido con otro candidato? ¿Es efectivo el patrón de estas mediciones?¿Es responsable la divulgación que los medios le dan a estos “datos”?

Lo que sí podemos decir de las encuestas es que, por lo menos, sus resultados debieron coincidir (respetando el margen de error) con lo que pasó en las urnas; que los medios no deberían responsabilizar a las encuestadoras sino a los periodistas y a quienes producen la información, pues debieron señalar estas insuficiencias. Y por último, que valdría la pena que, ya que la información no es responsable, los ciudadanos miren con escepticismo lo que se presenta como fáctico.

jueves, 6 de mayo de 2010

“La crítica es la capacidad de mirarse a sí mismo”

Por: Jaime Enrique Castro

Encontrar críticos de televisión en el país no es fácil. De hecho, esa es una de las razones por las cuales existe “El ojo en el medio”. Nos dimos a la tarea de buscarlos para tratar de saber cómo vive una persona que se dedica a este oficio y cuáles son las motivaciones que llevan a un profesional a dedicarse exclusivamente a hablar de la televisión.




Si bien son bastantes los comunicadores que han destinado esfuerzos al análisis y la comprensión de las dinámicas televisivas, en la actualidad son escasos los espacios que evidencien este tipo de estudios en la prensa escrita. Sin embargo, por unanimidad hay un nombre que a gran parte del público le resulta familiar: Omar Rincón.



Al buscar su oficina en la Universidad de los Andes parecía que el destino se empeñaba en confirmar que los críticos de televisión son difíciles de encontrar. Trabaja en un pequeño despacho ubicado en el piso inferior de una bonita construcción que se conoce como la ‘casita rosada’. Esto sólo fue posible saberlo después de preguntar varias veces, salir y volver a entrar a la universidad y mirar a las montañas orientales para tratar de encontrar la famosa casita.



El crítico nos esperaba en su oficina de la Universidad de los Andes para ofrecernos una entrevista. El día anterior ya había advertido que si el encuentro no era esa mañana iba a tener que esperar después de su periplo por Uruguay y otros lugares del sur del continente. Al llegar me dice que está cansado porque ayer llegó de Barcelona de un encuentro al que lo invitaron para hablar de la ‘narconovela’.



Después de las formalidades empieza a hablar de crítica. Cuando entramos en materia, el ambiente de tensión por molestarlo o importunarlo desaparece. Las palabras empiezan a fluir con tal claridad que incluso no parece necesario hacerle preguntas. El orden de las ideas, la seguridad de las afirmaciones y las pertinentes conclusiones nos hacen dar cuenta de que no hay mucho por descubrir, pero sí bastante por entender.



Rincón se dedica a la crítica de televisión porque no sabe cómo dejarla. Le gustaría criticar la radio o la prensa, pero su trabajo lo puso en un lugar muy definido. Alguien lo tiene que hacer. “Supuestamente yo soy el que sé de esto”, dice sin vanidad, con convicción.



Con Omar, referirse a la televisión como un fenómeno masivo del cual todo el mundo habla es innecesario. Referirse a los monopolios económicos y privados como protagonistas de la producción de los medios de comunicación es tan obvio como aburrido. Hablar de la prepotencia de productores y artistas como un obstáculo para la crítica tiene algo de elemental. Y es que la verdad, nada de lo anterior lo descubrió él. De hecho, y esto lo decimos sin prepotencia, nuestra decisión de hacer crítica de televisión en este blog surgió por pensar en esas mismas cosas.



Para Omar Rincón hay algo que está más allá de todos estos factores. Algo que está relacionado con la forma de ser de la sociedad colombiana, con lo complicado que es disentir o estar en desacuerdo en un país como el nuestro. “El problema no es la falta de crítica de televisión, es la falta de crítica en general”.



Una democracia tan debilitada como la nuestra, en donde todo se puede comprar y negociar es el escenario perfecto para una crítica ausente. La quietud que esto produce evita que el poder sufra alteraciones e impide que la democracia se convierta en un espacio de encuentros y desencuentros, donde se pueda andar en múltiples direcciones.



Lo mismo pasa en televisión. Ante una audiencia pasiva, el bombardeo de productos, información y mensajes imparable que busca borrar cualquier tipo de manifestación con otro tipo de razonamiento. No se trata de estar o no de acuerdo, se trata de nuevas alternativas para mirar el mundo a nuestro alrededor. Eso es básico para poder aceptar la crítica como profesión y como género. Mientras el crítico siga siendo foco de odios y envidias, nunca cumplirá su verdadera misión.



Por supuesto que también hablamos con Omar de televisión, de los noticieros y de su trabajo como columnista. No cabe la menor duda de que maneja una gran cantidad de temas con abrumador dominio. Maneja con control su espacio que es la televisión. Pero no fue eso lo que lo convirtió en un crítico reconocido, no fue por ver tanta televisión que se ganó el respeto de los medios y de buena parte del público. Fue porque se dio cuenta de todo lo que la crítica le puede aportar a un país como el nuestro. Seguiremos hablando de televisión pero por ahora, primero lo primero.

martes, 20 de abril de 2010

Terrorismo virtual y fabricado

Por: Camilo Segura

Por favor ver el video antes de leer la columna
http://www.youtube.com/watch?v=w3D1PXdQO_E

El caso de Nicolás Castro no solo da de qué hablar por las numerosas irregularidades que se han dado en su curso, también, por la ligerezas en las que incurre el periodismo cuando ocurren estos episodios “preeminentes” de “terrorismo”. Extraña ver a periodistas protagonizar escenas de propaganda institucional desde una patrulla, o asegurar que es “un error” amenazar al hijo del presidente y no a cualquier otro colombiano, incluso decir que esa es una conducta normal en las redes sociales de internet. Pero lo más preocupante es el liviano discernimiento que se evidencia en el uso del lenguaje de guerra cuando las fuentes así lo desean, un cliché del que muy pocos periodistas se salvan.


Decirle a alguien terrorista no es un insulto menor. Dentro del ideario político actual, sobretodo el de las derechas, el terrorista es un ser irracional que atenta contra la vida porque su único objetivo es hacer el “mal”, obviamente, desde una visión en blanco y negro de la realidad. Una sociedad de “bien” no se puede permitir hablar con el “mal”, porque éste la quiere destruir. Se cosifica al enemigo, con réditos políticos, pues se mantiene el rumbo de quienes lideran las cruzadas del “bien”. Entonces, el terrorismo, como sujeto, es un término evidentemente maniqueo que niega al otro como igual, o por lo menos, su existencia racional.

¿Fue prudente llamar así a Nicolás Castro, si aún no había una sentencia que lo calificara como tal? No, una parte interesada pretendía que así fuera, pero los hechos demostraron lo contrario. Asegurarlo, implica que él no es un ser apto para vivir en sociedad, y eso no es así, según se ha comprobado ¿Quién le va a responder a él por su nombre? Nadie lo va a hacer, porque acá lo que tenga que ver con la familia presidencial parece ser un asunto de Seguridad Nacional, y la dignidad de un individuo, una nimiedad. El cubrimiento está marcado por la sumisión de una nación pseudo-monárquica.

¿Por qué no se califica de la misma manera a quienes desde sus puestos oficiales, o incluso, desde las redes sociales, han puesto en riesgo la vida de personajes como Rafael Pardo, Hollman Morris, Piedad Córdoba, Daniel Coronell, por nombrar algunos? Porque las amenazas contra los que se quieren hacer ver como terroristas son expresiones del “sentir” nacional, no instigaciones al terrorismo. Una evidencia más de la carga política del término.

Por estos días, los medios reportan las muchas inconsistencias del material probatorio contra Nicolás Castro. Es más, con algún tonito justiciero, se dice que el detenido “por fin” está en su casa. Pero nunca se cuestionó su condición de terrorista, pues en su momento, esa fue la mejor manera de mantener latente una amenaza inefable que se cierne sobre los colombianos, los de “bien”, como los hijos de Uribe. Lástima que el maniqueísmo del discurso antiterrorista se lo haya comido todo. Incluso las mentes de los periodistas.

martes, 23 de marzo de 2010

Bosé, el colombianista

Por: Camilo Segura

Sugerencia: ver el video antes de leer la columna (haga click sobre el vínculo)

http://www.youtube.com/watch?v=8uy5D9LnzY4

El pasado 17 de marzo Miguel Bosé recibió la nacionalidad colombiana de parte del Presidente de la República, quien lo reconoció como “un compatriota nuestro desde antes de nacer, por el afecto de este país a su padre, a su madre; y es un compatriota nuestro por su vida y su generosa decisión de querer a Colombia”.

Cabe recordar que Bosé estuvo en los conciertos de “Paz sin fronteras” organizados por Juanes; además, al igual que el cantante paisa, ha criticado duramente a Hugo Chávez, acérrimo enemigo del gobierno colombiano. También, ha negado el carácter político del conflicto armado colombiano, al igual que Uribe, muy a pesar de lo poco fundamentadas que podrían resultar sus apreciaciones. Sin embargo, no es motivo de esta columna señalar el evidente carácter político de esta decisión. Lo que sí vale la pena resaltar es el tratamiento político que recibió la “noticia” (si es que lo es) en el Canal RCN.

Una de las prácticas periodísticas más viciadas en el cubrimiento de la información es el casamiento con las fuentes. En esta ocasión, informa Andrés Gil. Él es el encargado de cubrir para RCN la Casa de Nariño. En los medios, y allí, en el Palacio presidencial, las condiciones de trabajo de los periodistas que cubren esa fuente ya son ampliamente conocidas. Los comunicadores, especialmente los de los grandes medios, reciben toda clase de comodidades que les permiten, prácticamente, convivir con el Presidente y sus más cercanos colaboradores, casi al punto de convertirse en parte del staff presidencial.

No obstante, y más allá de lo reprochable que puede resultar esta forma de trabajo, sería justo pedir que este periodista se dedicara a cubrir la fuente presidencial en los temas relacionados con el ámbito político. Esta nota pareció más el reporte de una reunión entre políticos que una noticia de cultura, o entretenimiento, que es lo que uno “esperaría” de la sección de una hora de farándula a la que nos tiene acostumbrados este canal.

La edición de la nota así lo comprueba. La primera parte es una alusión que hace Bosé al desaparecido Hernando Santos, padre de Francisco Santos y tìo de Juan Manuel, miembros activos o antiguos del Gobierno. Esa referencia la presentó, sin duda, para evidenciar lo conmovido que se encontraba el español, y no es gratuita, pues automáticamente da cuenta de que esto no es un suceso menor en la vida del cantante, ni en la de los colombianos, y de que le debemos a esta familia el honor de compartir la nacionalidad con el español.

A continuación, en el banner inferior, en lo que se conoce como titular, se lee “Al recibir la ciudadanía, Miguel Bosé criticó a los grupos armados ilegales”. ¿No es acaso la noticia que tan distinguida figura de la música sea un colombiano como Ud. o como yo? ¿Qué tan trascendente y fundamentada puede ser una crítica de Bosé, un reconocido músico, a los grupos armados ilegales? ¿Es lo mismo nacionalidad que ciudadanía?, pues en la introducción que hacen las presentadoras, y después el mismo periodista, nos dicen que era la nacionalidad lo que el español recibía. Además, ¿es en serio que Bosé puede oficiar como mediador frente a los alzados en armas? Que él lo diga no está mal, cada quién verá y responderá por lo qué dice, pero que esto sea un dato para construir la narración de la información es bien controvertible.

Luego, a manera de dato curioso y chistecito, en un full track (una declaración en pantalla) Bosé cuenta una anécdota de la conversación que mantuvo con Uribe, y el periodista agrega que también intervino el ex presidente, César Gaviria, enriqueciendo los chascarrillos políticos del afamado cantante. Nos dicen que “ahora, podrá hablar”, como si además de altruista y colombiano innato, también fuera un connotado analista. Después, para más detalles, y más curiosidades, el periodista decide exaltar el orgullo del español al convertirse en colombiano, resaltando el “profundo” conocimiento y cariño que tiene el nuevo compatriota por nuestra comida. Como quien dice, para que vean que sí nos conoce y nos quiere.

“Y resaltó sin vacilaciones la solidez de la democracia colombiana y la grandeza del país” fue la mejor manera de concluir que encontró el periodista Gil. Sentencia que se refuerza con una idea bastante gráfica, sin contexto, sin explicaciones, cuando Bosé dice: “Una nación con dos cojones”. Para rematar, como colofón y cerecita en el pastel patriotero, las presentadoras Ana Karina Soto y Carolina Cruz, abrumadas por el encanto del español, y por sus propias limitaciones, editorializan sin temores.

Con profunda admiración por el somero conocimiento del español de nuestra gastronomía, por haber rebajado “unos kilitos de más”, y con honoraria camaradería por ser “parcero” de la deidad nacional, Juanes; dicen que les parece “rico” que el español esté tan vinculado con Colombia. A mí también me parece “rico” que ese sea el periodismo de los compatriotas. Un saludo a la bandera y a la Madre Patria.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Nuestra Tele

Por: Jaime Enrique Castro

Con bombos y platillos se lanzó el pasado 23 de febrero la telenovela “Amor sincero”, basada en la vida de la artista Marbelle. La producción fue realizada por el Canal RCN, donde la cantante ha trabajado en realities como Factor X y Cambio Extremo.

El día del lanzamiento hubo tres conciertos simultáneos en Cali, Santa Marta y Soacha. Más de 12.000 asistentes coparon los tres escenarios, donde se presentaron diversos artistas, especialmente de música popular. La emisión de Noticias RCN de las siete de la noche dedicó más de media hora al estreno del nuevo producto y a las conexiones en directo con las tres ciudades.

María Inés Sánchez, la manager de Marbelle, vaticinó en el noticiero la razón principal del futuro éxito de la novela: “Las mujeres colombianas se sienten identificadas plenamente con la historia personal de Marbelle, ella encarna los sentimientos de la mayoría de las colombianas”.

Es difícil comprobar la certeza de esta afirmación. No existe una encuesta que nos permita inferir que, efectivamente, es eso lo que piensan las mujeres de este país. La verdad es que desde que Marbelle entró a formar parte de la farándula con su famosa tecnocarrilera, no ha dejado de figurar debido a sus cirugías, a su relación con un ex coronel –edecán del Presidente Pastrana- que luego terminaría en la cárcel, a su posterior romance con el hijo del ex militar y ex esposo, a sus intervenciones como crítica musical y, ahora, al programa que plasma su vida en la pantalla.

Han pasado dos semanas desde que empezó “Amor sincero” y el bombardeo al público ha sido constante. Las repeticiones en el horario nocturno y vespertino han sido toda una novedad (lo de repetir las novelas después de la última emisión de noticias ya se ha convertido en algo habitual. Lo que no era tan normal era hacerlo en un horario a media tarde, como ocurrió la segunda semana de emisión de “Amor sincero”). Es decir, hubo días en los que el Canal RCN pasaba tres capítulos de la vida de Marbelle. Llama la atención también que durante alguna de estas emisiones, el canal ponía un letrerito en el que explicaba que estaba repitiendo el capítulo a petición de los televidentes.

¿Cuántos televidentes habrán hecho esa petición? ¿Será que cualquier persona puede pedirle a cualquier canal que repita un programa? ¿Cuántas peticiones serán necesarias para que esto ocurra?

Parece ser que el error del Canal RCN ha sido tener una fe ciega en sus productos que puede rayar con la terquedad. Empezando por creer que un personaje como Marbelle representa a la mujer colombiana. Creyendo que entre más se repita un programa la gente lo va a ver. Aquí no se trata de un problema de horario, ni de engañar al público diciendo que es por un favor que el canal hace a los televidentes cuando repite episodios.

Lo que aquí queda en evidencia es la mediocridad del sector creativo de nuestra televisión. Ya sucedió con la fallida puesta en escena de la vida de David Murcia y DMG (Inversiones el ABC) o con el estrepitoso Valentino, el argentino. Es imposible que no exista en este país un personaje más atractivo que Marbelle para llevar su vida a la pantalla chica. RCN se podría haber tomado la molestia de observar si fuera de su nómina laboral existe un personaje interesante que permita hacer un proyecto que logre atraer la atención del público sin necesidad de conciertos gratis o de infinitas repeticiones. Sin embargo, como lo reitera el slogan del canal, esta es nuestra tele.

domingo, 28 de febrero de 2010

Dignidad televisiva

Por: Camilo Segura

El periodismo colombiano atraviesa un momento crítico. Y lo preocupante, más allá del hostigamiento a la independencia, es la poca dignidad —y la inicua racionalidad— que le queda a las empresas y a los comunicadores. Especialmente a los responsables de los noticieros de televisión.

Comenzando el mes de febrero el periodismo afrontó el cierre de la revista Cambio. Muchos esperábamos mensajes de solidaridad y respaldo desde todos los medios. Incluso, desde aquellos que han defendido las tesis que, tácitamente, provocaron esta decisión “empresarial”. Pero no fue así. Parece que los noticieros de televisión, y las empresas que los producen, dispusieron que la dignidad del periodismo contra la censura y el control sobre la información solamente atañe a quienes lo padecen, no a un gremio.

Las relaciones entre colegas parecen ser nulas. La conciencia de grupo es inexistente. Ninguno de los noticieros de los canales privados produjo ningún comunicado, tampoco se hicieron especiales o programas de debate. La noticia fue visible por su levedad. Pocos datos, menos antecedentes. Muy por encimita, Caracol le encargó la crítica a Tola y Maruja (arrinconadas en la franja de la media noche). Pero nada serio. Pareciera que el periodismo televisivo no entendió que el cierre de Cambio es una amenaza directa al ejercicio de la profesión en Colombia.

Sin embargo, en otros contextos, sí lo entienden. Tan sólo unos días antes, a fines de enero, cuando el Ejecutivo venezolano decidió sacar de la señal de cable a RCTV, el cubrimiento fue responsable y la solidaridad no se hizo esperar. Los medios se animaron a producir programas de debate preguntándose si esos eran síntomas de dictadura; además, cubrieron las protestas y pronunciamientos de los trabajadores de esa empresa periodística. Visibilizaron la amenaza que se cernía sobre los periodistas venezolanos, ¿Por qué no lo hicieron así con Cambio? Insoportable diferencia de criterios. Extrañas prioridades.

Pero, a esa poca dignidad, se suma el cuestionable profesionalismo. Por ejemplo, el pasado 19 de febrero, Caracol y Citytv decidieron que para la opinión pública colombiana era de vital importancia “la rueda de prensa” del golfista Tiger Woods, y la transmitieron en directo. Como si aquí no pasara algo que mereciera más atención. Valdría la pena preguntarse por qué, para los medios nacionales, un ajuste de cuentas de la moralidad luterana y del mundillo del espectáculo estadounidense es noticia. Una más de las trastornadas prioridades de las empresas periodísticas nacionales.

En la televisión colombiana, lo que definitivamente dejó de ser una prioridad fue hacer periodismo. El negocio del espectáculo y las agendas políticas están acabando, poco a poco, con la vida del periodismo digno, independiente, y sobre todo, verosímil.

jueves, 18 de febrero de 2010

Traspasando la realidad

Por: Jaime Enrique Castro

No voy a hablar de la farándula en los noticieros de televisión. No voy a decir lo que pienso de la forma en que se construye este tipo de espacios, ni de su extravagancia, ni del exceso de bellas presentadoras. Ni siquiera haré referencia a las noticias de farándula como elementos insustanciales capaces de desviar la atención del público.


Lo que sí voy a decir es que resulta inaceptable el uso de la información para autopromocionarse. Los noticieros se han convertido en la plataforma publicitaria perfecta para las producciones de sus respectivos canales. Si bien puede ser normal que un grupo económico utilice todas sus instancias con fines lucrativos, no se justifica de manera alguna el uso de un bien común, como lo es la información, para beneficio propio.



El jueves 4 de febrero la emisión de Noticias Caracol del mediodía presentó dos noticias que ocuparon gran parte del programa. El acontecimiento que tuvo un mayor cubrimiento en términos de tiempo fue el lanzamiento de la nueva telenovela “El Encantador”. Una sinopsis de la historia, perfiles de los protagonistas y de sus respectivos personajes, entrevista desde el set de la novela con el actor principal, entrevista con la actriz principal en el set del noticiero en vivo y nota desde la casa del director y también actor de la producción. Más de 15 minutos sin interrupciones. Una cobertura completa. La segunda noticia, que contó con poco menos de 7 minutos fue la ponencia de fallo que presentó el magistrado Humberto Sierra Porto sobre la reelección del presidente Uribe. Evidente desbalance informativo.



Ya decía antes que las empresas tienen derecho a hacer las campañas publicitarias que deseen para promover sus productos. La cuestión es que los noticieros no son los espacios indicados para autopromocionarse. Pero claro, siempre hay alguien que me va a decir que el lanzamiento de una telenovela sí es un evento de interés público. Y puede tener razón, pero dudo que las prioridades que transmiten los noticieros sean las prioridades del público. Y aparte del tiempo, que es un factor que determina la importancia de la noticia, están el rigor y la diversidad de fuentes, estándares presentes de una forma mucho más clara en el tratamiento de la noticia de la telenovela que en la de la reelección.



El colmo ocurre cuando los eventos ficticios de una telenovela se convierten en noticia de verdad. En la emisión de las 7 de la noche de Caracol Noticias el 8 de febrero, uno de los titulares decía: Terrible accidente. No entendí nada, pero después, cuando la voz de la narradora hablaba de lo afectado que se encontraba el “Monchi” Maestre comprendí que se trataba de una telenovela ambientada en la Costa Atlántica de la cual no sé nada porque no he visto ni un solo capítulo. Al día siguiente, en la emisión del mediodía, otro titular rezaba: Miryam se debate entre la vida y la muerte. Al parecer, aunque eso aún no lo tengo claro, se trataba del accidente del día anterior. Pensé lo gracioso, o lo patético que era estar informándome de las tramas ficticias de las telenovelas a través de la realidad de los informativos. Como quien dice, la disputa entre las agendas de ficción y no ficción en los noticieros.



Después de la noticia de Miryam, la sección de farándula presentó una nueva información. El médico de Michael Jackson, Conrad Murray, había quedado libre bajo fianza. La nota incluía una breve entrevista al padre de Jackson exigiendo justicia. Nunca fui un seguidor ferviente de Michael Jackson, pero sabía quién era y sobre todo, tenía la certeza de que era una persona que existía. Sabía que el año pasado su muerte había convulsionado al mundo mientras la prensa rosa se frotaba las manos ante lo que se venía. Y por más discutible que a mí me parezca que se le dediquen horas y horas en los noticieros a este hecho, reconozco que despierta un enorme interés. Pero, en cambio ¿cómo puede hacerse pasar por noticia lo que le sucede a un personaje de una de las decenas de telenovelas colombianas que se realizan al año? No puede ser posible que el sufrimiento del Monchi y de Miryam sea contado en medio de noticias del mundo real.



Como tampoco puede ser posible que mientras se pasan y narran escenas de ficción, en la parte inferior derecha de la pantalla haya un letrerito que diga “Noticias”. Ante este hecho debe haber autoridades dentro y fuera del medio que se manifiesten y que defiendan a una audiencia que recibe publicidad en forma de noticia. No es una cuestión que a mí me parezca esto o lo otro, es una cuestión de sentido común. Fusionar la no ficción y la fantasía puede ser válido en ciertas manifestaciones artísticas, pero inapropiado para medios que informan a un país que requiere más que nunca un aterrizaje a la realidad.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Divinidades


Por: Jaime Enrique Castro

Colombia se caracteriza por tener una fuerte tradición religiosa. Incluso, las manifestaciones de este tipo alcanzan a impregnar espacios de una naturaleza totalmente diferente. Por ejemplo, la política, con máximas como la de Uribe cuando dice que su reelección está en manos de Dios, de la Corte Constitucional y del pueblo.

La superstición religiosa es un lugar común en nuestras frases tradicionales y cotidianas: “Si Dios quiere”, “Dios lo bendiga”. Pero resulta incomprensible que en nuestro país, desgracias comunes y crímenes de todos los talantes, continúen siendo justificados con frases como “si así lo quiso el Señor” o “esa era la voluntad de Dios”. No se trata de debatir acerca de las creencias, cada cual tiene las suyas, sino que se debe ser sensato a la hora de encontrar la verdad sobre las causas de los hechos, que nos afectan a todos. De esta forma, desde las horribles masacres perpetradas en pueblos de Colombia, hasta los frecuentes casos de corrupción y de intromisión de grupos armados en todas las instancias gubernamentales, son hechos que no pueden ser comprendidos y aceptados como el resultado de un designio divino.

La verdad que transmiten los medios televisivos masivos se parece con mayor frecuencia a la verdad más radical de los discursos religiosos: no permiten oposición ni reflexión. Son inflexibles en sus palabras y en sus imágenes. La distancia entre los mensajes y el público no puede tener la intangibilidad que existe entre el adorador y el adorado.

Por eso, este espacio se encomienda a la imagen del Divino Niño, patrono de Colombia --no oficialmente, aunque pareciera-- desde la caída del Sagrado Corazón en el 91. Nos encomendamos, y rogamos, para que nuestra voluntad, nunca mejor dicho, sea crear lazos entre el emisor y el destinatario, vínculos que estén despojados de divinidades, que forjen una relación de interacción y de retroalimentación entre las dos partes. En definitiva, para dejar de tener una percepción inmaculada e ingenua sobre aquello que se relata en la pantalla. Se trata, de ver con El ojo en el medio.

lunes, 1 de febrero de 2010

Rigor en Guantánamo




Por: Camilo Segura

En la columna pasada criticamos el programa de Bayly en NTN24. Esta vez, también hablaremos de ese canal, pero para resaltar el trabajo periodístico de Natalia Orozco y del equipo que la acompañó en el especial “Guantánamo ¿Hasta cuándo?” (link adjunto).

La periodista hizo varias apuestas valientes. La primera, y la más positiva, es haber abordado este tema en medio del debate en el que se encuentra la sociedad global, y particularmente la estadounidense, tras el atentado frustrado el pasado 25 de diciembre en el avión que de Ámsterdam iba a Detroit. El énfasis que tiene el documental en la situación de Derechos Humanos de los reclusos, alimenta la discusión en torno a la “amenaza latente” del terrorismo, como justificación para perpetuar la prisión de Guantánamo y, por ende, las prácticas non sanctas que allí tienen lugar.

En la presentación la periodista denuncia la censura de la que fue objeto por parte de las autoridades militares gringas. Las imágenes que muestra el reportaje fueron editadas por los soldados, una advertencia por lo menos necesaria para el televidente. No obstante, estas imágenes estuvieron acompañadas de una descripción muy precisa de las condiciones de reclusión, las torturas y el contexto en el que viven los más de doscientos hombres que permanecen en esta prisión.

El contraste de fuentes y la alusión a documentos y discursos de los actores implicados, así como el contexto histórico que expone, le da a la reportera un soporte suficiente para sostener su propio discurso. Es importante recordarle al público el surgimiento de Guantánamo como resultado de un conflicto bélico. Sin embargo, llama la atención cómo se pasa de manera superficial sobre eventos tan trascendentales para la existencia de esta cárcel, y base militar, como lo fueron los atentados del 11 de septiembre, que justifican todas las vías, de cualquier tipo, utilizadas por la intocable e inmaculada "Guerra contra el terrorismo".

Se agradece que los medios recurran a este tipo de trabajos de investigación para el público colombiano. Desafortunadamente, continuamos expuestos a la ausencia de espacios que nos hablen con un nivel de profundidad similar acerca de los crímenes de Estado o falsos positivos –término políticamente correcto- , de los programas de gobierno que benefician a los amigos o de las inexplicables extradiciones que sólo buscan prolongar el silencio y la impunidad. Al final, Guantánamo no está tan lejos de Colombia, donde el oprobio de las cárceles solo es merecido por los “enemigos” del Estado, no para sus amigos, igualmente criminales.

http://www.ntn24.com/node/59712

http://www.ntn24.com/node/59711

jueves, 21 de enero de 2010

El paquete peruano

Por: Camilo Segura

Fueron muchas las expectativas que generó la llegada de Jaime Bayly al canal de cable de RCN, NTN 24, y después, a la señal abierta. Algunos pensamos que esta sería una oportunidad para ampliar los espacios de opinión y el debate público en la televisión colombiana. Creímos que se iba a tratar de un programa de entrevistas, o por lo menos, que tendría invitados ocasionalmente. También, que la agudeza y humor del presentador iban a estar comprometidos con la pluralidad y la diversidad del panorama político latinoamericano. Pero no fue así.

Conforme pasaron los programas nos dimos cuenta de cómo iba a ser este nuevo “proyecto” de RCN. El formato es muy simple. Todas las noches aparece Jaime Bayly en un escritorio, con un fondo oscuro y poco llamativo, comentando los sucesos más importantes de la vida política latinoamericana. Por lo general, lo hace basándose en breves videos tomados de declaraciones e imágenes de políticos latinoamericanos, o en algún extracto de noticia de un sitio web. Pero bueno, hasta ahí se podría pensar que no hay nada cuestionable en el programa, aparte de la monotonía de la dinámica de video-comentario-video. Lo preocupante está en el contenido.

Es incontrovertible que el panorama político de la región está dominado por la tensión entre Colombia y Venezuela, o que en la última década hay dos proyectos políticos antagónicos que compiten en la región. También, es incontrovertible que cada medio de comunicación, en especial aquellos de carácter privado, es libre de tener una postura editorial propia. Pero, lo que sí es criticable, y en el programa de Bayly en especial, es la forma en que se expresa esa opinión y la responsabilidad del periodista.

Habitualmente, los videos que se comentan hacen referencia a expresiones "folclóricas", discursos o características físicas de Hugo Chávez. Pero, ni los comentarios, ni los videos, tratan elementos de fondo o decisiones políticas del gobierno Chávez. Se crítica lo superfluo, detalles intrascendentes para la ampliación del debate público en Latinoamérica. El programa no busca escudriñar en las razones reales de las tensiones entre los gobiernos de Bogotá y Caracas, ni en los defectos de la administración Chávez, si es que ese es el interés político y editorial -no explícito- del grupo empresarial Ardila Lulle, o el del presentador. Lo que se hace, en realidad, es satanizar la figura mediática de Chávez, apelar al humor frívolo con base en las características físicas del mandatario, y sacar conclusiones funestas sobre elementos irrelevantes.

Para la muestra, les dejamos algunos botones en los que se puede apreciar la forma en que Bayly ocupa una hora de programa con chistes y comentarios estériles sobre el presidente venezolano. Lo que, en este momento de crisis sin parangón, es altamente nocivo para la democracia, la paz y las buenas relaciones entre las dos naciones. Los argumentos del locuaz peruano no son expresiones de buen humor, ni reflexivos, ni de un alto contenido teórico; lo que si son, a pesar de su buen uso del lenguaje, son diatribas que profundizan la animadversión, el odio, el miedo, y consecuentemente, el terror.

No es justificable que en vez de presentar una posición equilibrada, constructiva y documentada que ayude a la audiencia a conocer las diferencias y las características de los personajes que protagonizan esta coyuntura, se atice el fuego con nimiedades que solo buscan crear aversiones pasionales en una audiencia que con este tipo de expresiones es irrespetada.

http://www.youtube.com/watch?v=o2P5jK6-r8Q

http://www.youtube.com/watch?v=rwSGZy1nb_4

http://www.youtube.com/watch?v=cSRrHEw517I





viernes, 8 de enero de 2010

¡Bienvenidos!...se ha abierto El Ojo en el medio

Por: Jaime Enrique Castro

Aplastantes, implacables, cada vez más poderosos. De múltiples formas y rostros. Así son los medios en la actualidad. No hay sujeto que pueda escapar a su dinámica, son fuente de significados y comportamientos. Y, para desgracia de algunos, son el reflejo de la sociedad que los aloja.

En este espacio no se quiere satanizar; se busca señalar lo negativo y lo positivo que a nuestro juicio debe ser visible. Pero lo que proponemos es por encima de todo, una inmersión en el universo de los medios, de su funcionamiento, intenciones y mecanismos. Mecanismos, por cierto, cada vez menos sutiles, que se paran desafiantes de frente a un público que no sabe, no quiere o no puede reaccionar.

Se trata de aportar sutileza a la mirada. De observar un poco mejor aquello que se consume. De no dejar pasar de largo los torrentes de información y entretenimiento que día a día pasan por nuestros ojos y mente. El país vive momentos en los que se hace necesaria la reflexión. Es importante detenerse en las palabras que aparentemente sólo narran y en las imágenes que sólo describen.

El ojo en el medio es una propuesta que busca agudizar la mirada sobre los medios de comunicación. Se quiere crear un espacio que el periodismo nacional ha dejado de lado por temor a que sus propios intereses se vean afectados. Intereses, que hace tiempo sobrepasaron la frontera de lo económico. Que no existan en un país como Colombia incesantes voces que denuncien los excesos, las imprecisiones y hasta los silencios de los medios es inaceptable. La crítica de medios ha quedado reducida a espacios televisivos que pasan de la medianoche y a una columna ocasional en alguno de los dos diarios de circulación nacional.

Dado el poco impacto que tiene la figura del defensor del televidente en los canales privados colombianos, semioculta en la franja de medianoche, queremos ejercer una real veeduría ciudadana desde este medio virtual e independiente.

Semanalmente, se publicará un texto breve, sencillo y directo acerca de cualquier espacio televisivo, ya sea informativo, o de opinión. Los canales de televisión y su producción de sentido estarán en el Ojo en el medio. Buscamos promover la reflexión sobre los estandares de calidad de los canales privados de televisión, su pertinencia, coherencia, y responsabilidad social , a partir del análisis de los contenidos y de los estilos narrativos que difunden los medios de comunicación con mayor cobertura en Colombia, pues creemos que, en buena medida, los debates y las relaciones de los individuos con lo público están atravesados diametralmente por las dinámicas propias de los medios.

El ojo en el medio
está abierto a recibir propuestas y comentarios de todos aquellos que consideren relevante este proceso de revisión. El objetivo no es otro que ampliar la visión de un público, que estamos seguros, no es tan pasivo como parece.