Por: Jaime Enrique Castro
Encontrar críticos de televisión en el país no es fácil. De hecho, esa es una de las razones por las cuales existe “El ojo en el medio”. Nos dimos a la tarea de buscarlos para tratar de saber cómo vive una persona que se dedica a este oficio y cuáles son las motivaciones que llevan a un profesional a dedicarse exclusivamente a hablar de la televisión.
Si bien son bastantes los comunicadores que han destinado esfuerzos al análisis y la comprensión de las dinámicas televisivas, en la actualidad son escasos los espacios que evidencien este tipo de estudios en la prensa escrita. Sin embargo, por unanimidad hay un nombre que a gran parte del público le resulta familiar: Omar Rincón.
Al buscar su oficina en la Universidad de los Andes parecía que el destino se empeñaba en confirmar que los críticos de televisión son difíciles de encontrar. Trabaja en un pequeño despacho ubicado en el piso inferior de una bonita construcción que se conoce como la ‘casita rosada’. Esto sólo fue posible saberlo después de preguntar varias veces, salir y volver a entrar a la universidad y mirar a las montañas orientales para tratar de encontrar la famosa casita.
El crítico nos esperaba en su oficina de la Universidad de los Andes para ofrecernos una entrevista. El día anterior ya había advertido que si el encuentro no era esa mañana iba a tener que esperar después de su periplo por Uruguay y otros lugares del sur del continente. Al llegar me dice que está cansado porque ayer llegó de Barcelona de un encuentro al que lo invitaron para hablar de la ‘narconovela’.
Después de las formalidades empieza a hablar de crítica. Cuando entramos en materia, el ambiente de tensión por molestarlo o importunarlo desaparece. Las palabras empiezan a fluir con tal claridad que incluso no parece necesario hacerle preguntas. El orden de las ideas, la seguridad de las afirmaciones y las pertinentes conclusiones nos hacen dar cuenta de que no hay mucho por descubrir, pero sí bastante por entender.
Rincón se dedica a la crítica de televisión porque no sabe cómo dejarla. Le gustaría criticar la radio o la prensa, pero su trabajo lo puso en un lugar muy definido. Alguien lo tiene que hacer. “Supuestamente yo soy el que sé de esto”, dice sin vanidad, con convicción.
Con Omar, referirse a la televisión como un fenómeno masivo del cual todo el mundo habla es innecesario. Referirse a los monopolios económicos y privados como protagonistas de la producción de los medios de comunicación es tan obvio como aburrido. Hablar de la prepotencia de productores y artistas como un obstáculo para la crítica tiene algo de elemental. Y es que la verdad, nada de lo anterior lo descubrió él. De hecho, y esto lo decimos sin prepotencia, nuestra decisión de hacer crítica de televisión en este blog surgió por pensar en esas mismas cosas.
Para Omar Rincón hay algo que está más allá de todos estos factores. Algo que está relacionado con la forma de ser de la sociedad colombiana, con lo complicado que es disentir o estar en desacuerdo en un país como el nuestro. “El problema no es la falta de crítica de televisión, es la falta de crítica en general”.
Una democracia tan debilitada como la nuestra, en donde todo se puede comprar y negociar es el escenario perfecto para una crítica ausente. La quietud que esto produce evita que el poder sufra alteraciones e impide que la democracia se convierta en un espacio de encuentros y desencuentros, donde se pueda andar en múltiples direcciones.
Lo mismo pasa en televisión. Ante una audiencia pasiva, el bombardeo de productos, información y mensajes imparable que busca borrar cualquier tipo de manifestación con otro tipo de razonamiento. No se trata de estar o no de acuerdo, se trata de nuevas alternativas para mirar el mundo a nuestro alrededor. Eso es básico para poder aceptar la crítica como profesión y como género. Mientras el crítico siga siendo foco de odios y envidias, nunca cumplirá su verdadera misión.
Por supuesto que también hablamos con Omar de televisión, de los noticieros y de su trabajo como columnista. No cabe la menor duda de que maneja una gran cantidad de temas con abrumador dominio. Maneja con control su espacio que es la televisión. Pero no fue eso lo que lo convirtió en un crítico reconocido, no fue por ver tanta televisión que se ganó el respeto de los medios y de buena parte del público. Fue porque se dio cuenta de todo lo que la crítica le puede aportar a un país como el nuestro. Seguiremos hablando de televisión pero por ahora, primero lo primero.