martes, 23 de marzo de 2010

Bosé, el colombianista

Por: Camilo Segura

Sugerencia: ver el video antes de leer la columna (haga click sobre el vínculo)

http://www.youtube.com/watch?v=8uy5D9LnzY4

El pasado 17 de marzo Miguel Bosé recibió la nacionalidad colombiana de parte del Presidente de la República, quien lo reconoció como “un compatriota nuestro desde antes de nacer, por el afecto de este país a su padre, a su madre; y es un compatriota nuestro por su vida y su generosa decisión de querer a Colombia”.

Cabe recordar que Bosé estuvo en los conciertos de “Paz sin fronteras” organizados por Juanes; además, al igual que el cantante paisa, ha criticado duramente a Hugo Chávez, acérrimo enemigo del gobierno colombiano. También, ha negado el carácter político del conflicto armado colombiano, al igual que Uribe, muy a pesar de lo poco fundamentadas que podrían resultar sus apreciaciones. Sin embargo, no es motivo de esta columna señalar el evidente carácter político de esta decisión. Lo que sí vale la pena resaltar es el tratamiento político que recibió la “noticia” (si es que lo es) en el Canal RCN.

Una de las prácticas periodísticas más viciadas en el cubrimiento de la información es el casamiento con las fuentes. En esta ocasión, informa Andrés Gil. Él es el encargado de cubrir para RCN la Casa de Nariño. En los medios, y allí, en el Palacio presidencial, las condiciones de trabajo de los periodistas que cubren esa fuente ya son ampliamente conocidas. Los comunicadores, especialmente los de los grandes medios, reciben toda clase de comodidades que les permiten, prácticamente, convivir con el Presidente y sus más cercanos colaboradores, casi al punto de convertirse en parte del staff presidencial.

No obstante, y más allá de lo reprochable que puede resultar esta forma de trabajo, sería justo pedir que este periodista se dedicara a cubrir la fuente presidencial en los temas relacionados con el ámbito político. Esta nota pareció más el reporte de una reunión entre políticos que una noticia de cultura, o entretenimiento, que es lo que uno “esperaría” de la sección de una hora de farándula a la que nos tiene acostumbrados este canal.

La edición de la nota así lo comprueba. La primera parte es una alusión que hace Bosé al desaparecido Hernando Santos, padre de Francisco Santos y tìo de Juan Manuel, miembros activos o antiguos del Gobierno. Esa referencia la presentó, sin duda, para evidenciar lo conmovido que se encontraba el español, y no es gratuita, pues automáticamente da cuenta de que esto no es un suceso menor en la vida del cantante, ni en la de los colombianos, y de que le debemos a esta familia el honor de compartir la nacionalidad con el español.

A continuación, en el banner inferior, en lo que se conoce como titular, se lee “Al recibir la ciudadanía, Miguel Bosé criticó a los grupos armados ilegales”. ¿No es acaso la noticia que tan distinguida figura de la música sea un colombiano como Ud. o como yo? ¿Qué tan trascendente y fundamentada puede ser una crítica de Bosé, un reconocido músico, a los grupos armados ilegales? ¿Es lo mismo nacionalidad que ciudadanía?, pues en la introducción que hacen las presentadoras, y después el mismo periodista, nos dicen que era la nacionalidad lo que el español recibía. Además, ¿es en serio que Bosé puede oficiar como mediador frente a los alzados en armas? Que él lo diga no está mal, cada quién verá y responderá por lo qué dice, pero que esto sea un dato para construir la narración de la información es bien controvertible.

Luego, a manera de dato curioso y chistecito, en un full track (una declaración en pantalla) Bosé cuenta una anécdota de la conversación que mantuvo con Uribe, y el periodista agrega que también intervino el ex presidente, César Gaviria, enriqueciendo los chascarrillos políticos del afamado cantante. Nos dicen que “ahora, podrá hablar”, como si además de altruista y colombiano innato, también fuera un connotado analista. Después, para más detalles, y más curiosidades, el periodista decide exaltar el orgullo del español al convertirse en colombiano, resaltando el “profundo” conocimiento y cariño que tiene el nuevo compatriota por nuestra comida. Como quien dice, para que vean que sí nos conoce y nos quiere.

“Y resaltó sin vacilaciones la solidez de la democracia colombiana y la grandeza del país” fue la mejor manera de concluir que encontró el periodista Gil. Sentencia que se refuerza con una idea bastante gráfica, sin contexto, sin explicaciones, cuando Bosé dice: “Una nación con dos cojones”. Para rematar, como colofón y cerecita en el pastel patriotero, las presentadoras Ana Karina Soto y Carolina Cruz, abrumadas por el encanto del español, y por sus propias limitaciones, editorializan sin temores.

Con profunda admiración por el somero conocimiento del español de nuestra gastronomía, por haber rebajado “unos kilitos de más”, y con honoraria camaradería por ser “parcero” de la deidad nacional, Juanes; dicen que les parece “rico” que el español esté tan vinculado con Colombia. A mí también me parece “rico” que ese sea el periodismo de los compatriotas. Un saludo a la bandera y a la Madre Patria.

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