Por: Jaime Enrique Castro
No voy a hablar de la farándula en los noticieros de televisión. No voy a decir lo que pienso de la forma en que se construye este tipo de espacios, ni de su extravagancia, ni del exceso de bellas presentadoras. Ni siquiera haré referencia a las noticias de farándula como elementos insustanciales capaces de desviar la atención del público.
Lo que sí voy a decir es que resulta inaceptable el uso de la información para autopromocionarse. Los noticieros se han convertido en la plataforma publicitaria perfecta para las producciones de sus respectivos canales. Si bien puede ser normal que un grupo económico utilice todas sus instancias con fines lucrativos, no se justifica de manera alguna el uso de un bien común, como lo es la información, para beneficio propio.
El jueves 4 de febrero la emisión de Noticias Caracol del mediodía presentó dos noticias que ocuparon gran parte del programa. El acontecimiento que tuvo un mayor cubrimiento en términos de tiempo fue el lanzamiento de la nueva telenovela “El Encantador”. Una sinopsis de la historia, perfiles de los protagonistas y de sus respectivos personajes, entrevista desde el set de la novela con el actor principal, entrevista con la actriz principal en el set del noticiero en vivo y nota desde la casa del director y también actor de la producción. Más de 15 minutos sin interrupciones. Una cobertura completa. La segunda noticia, que contó con poco menos de 7 minutos fue la ponencia de fallo que presentó el magistrado Humberto Sierra Porto sobre la reelección del presidente Uribe. Evidente desbalance informativo.
Ya decía antes que las empresas tienen derecho a hacer las campañas publicitarias que deseen para promover sus productos. La cuestión es que los noticieros no son los espacios indicados para autopromocionarse. Pero claro, siempre hay alguien que me va a decir que el lanzamiento de una telenovela sí es un evento de interés público. Y puede tener razón, pero dudo que las prioridades que transmiten los noticieros sean las prioridades del público. Y aparte del tiempo, que es un factor que determina la importancia de la noticia, están el rigor y la diversidad de fuentes, estándares presentes de una forma mucho más clara en el tratamiento de la noticia de la telenovela que en la de la reelección.
El colmo ocurre cuando los eventos ficticios de una telenovela se convierten en noticia de verdad. En la emisión de las 7 de la noche de Caracol Noticias el 8 de febrero, uno de los titulares decía: Terrible accidente. No entendí nada, pero después, cuando la voz de la narradora hablaba de lo afectado que se encontraba el “Monchi” Maestre comprendí que se trataba de una telenovela ambientada en la Costa Atlántica de la cual no sé nada porque no he visto ni un solo capítulo. Al día siguiente, en la emisión del mediodía, otro titular rezaba: Miryam se debate entre la vida y la muerte. Al parecer, aunque eso aún no lo tengo claro, se trataba del accidente del día anterior. Pensé lo gracioso, o lo patético que era estar informándome de las tramas ficticias de las telenovelas a través de la realidad de los informativos. Como quien dice, la disputa entre las agendas de ficción y no ficción en los noticieros.
Después de la noticia de Miryam, la sección de farándula presentó una nueva información. El médico de Michael Jackson, Conrad Murray, había quedado libre bajo fianza. La nota incluía una breve entrevista al padre de Jackson exigiendo justicia. Nunca fui un seguidor ferviente de Michael Jackson, pero sabía quién era y sobre todo, tenía la certeza de que era una persona que existía. Sabía que el año pasado su muerte había convulsionado al mundo mientras la prensa rosa se frotaba las manos ante lo que se venía. Y por más discutible que a mí me parezca que se le dediquen horas y horas en los noticieros a este hecho, reconozco que despierta un enorme interés. Pero, en cambio ¿cómo puede hacerse pasar por noticia lo que le sucede a un personaje de una de las decenas de telenovelas colombianas que se realizan al año? No puede ser posible que el sufrimiento del Monchi y de Miryam sea contado en medio de noticias del mundo real.
Como tampoco puede ser posible que mientras se pasan y narran escenas de ficción, en la parte inferior derecha de la pantalla haya un letrerito que diga “Noticias”. Ante este hecho debe haber autoridades dentro y fuera del medio que se manifiesten y que defiendan a una audiencia que recibe publicidad en forma de noticia. No es una cuestión que a mí me parezca esto o lo otro, es una cuestión de sentido común. Fusionar la no ficción y la fantasía puede ser válido en ciertas manifestaciones artísticas, pero inapropiado para medios que informan a un país que requiere más que nunca un aterrizaje a la realidad.
jueves, 18 de febrero de 2010
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